PEÑAROL CAMPEÓN DE LA ANUAL

La voz de Juan Pedro Damiani al momento de dar declaraciones a los medios denotaba la importancia de la victoria conseguida anoche. El presidente, que se apresta a dejar el cargo en pocos días, casi no podía hablar. Su voz estaba totalmente afónica y casi no se le podía escuchar.

Él, como seguramente todo hincha de Peñarol, gritó ese gol del “Cebolla” Rodríguez en el tercer minuto de descuento como si valiera un campeonato, que en realidad prácticamente lo vale, porque el aurinegro llegará al partido del domingo que empezará a definir el título del Uruguayo, nuevamente ante Defensor Sporting, con la ventaja de que un triunfo (ya sea en los 90’, en el eventual alargue o penales) locoronará como el mejor de la temporada.

¿Ganó bien Peñarol? No, pero ganó y eso es lo que importa en el fútbol, principalmente en las finales. No fue de los mejores partidos del aurinegro en este segundo semestre y gran responsabilidad de que ello ocurriera la tuvo el planteamiento de Eduardo Acevedo.

El técnico de Defensor Sporting tuvo claro que era clave aislar al doble cinco mirasol, porque a partir de allí el equipo de Leonardo Ramos inicia sus ataques. Y lo hizo por buena parte del partido, al menos hasta que el mediocampo violeta tuvo piernas. Rodeados Walter Gargano y el “Cebolla” Rodríguez, a Peñarol le faltó no solo claridad, sino profundidad, porque los laterales no pudieron ser puestos en carrera y eso limitó las llegadas aurinegras.

Otro factor que explica el resultado es la mala suerte que tuvo Cecilio Waterman. El panameño, que fue la gran figura del conjunto de Punta Carretas, metió dos pelotas en el caño. La primera a los 35’, al desviar un centro de Cougo. Allí se generó la gran polémica del encuentro también, porque el rebote pegó en un jugador de Peñarol y volvió al arco, pero Ramón Arias la sacó de la línea y valió como un gol para el mirasol. La otra fue en el segundo tiempo, luego de una gran escapada y definición, pero Kevin Dawson tocó la pelota con la punta del pie y logró desviarla lo suficiente para que no entrara.

Peñarol, que contó con la gracia del árbitro Ostojich de terminar con todos los jugadores cuando Corujo debió haber sido expulsado a los 15’, tuvo como gran mérito no bajar los brazos cuando estaba sitiado en su área en los minutos finales y la convicción con la que fue a buscar la última pelota, esa que el “Cebolla” metió de cabeza aprovechando una muy mala salida del arquero Reyes.

Para Defensor no hay mañana. Gana el domingo o se termina todo. Armas tiene, pero deberá ser más efectivo ante un Peñarol con inercia positiva que le permite ganar hasta jugando mal.

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