Comunistas bolivianos: 50 años bajo el estigma de la “traición” al Che Guevara

Comunistas bolivianos: 50 años bajo el estigma de la "traición" al Che Guevara

El asesinato del guerrillero argentino Ernesto Che Guevara, el 9 de octubre de 1967, marcó el rumbo del movimiento revolucionario latinoamericano y para el Partido Comunista de Bolivia fue una maldición que lo perseguiría a lo largo de 50 años bajo la sombra de una presunta traición al comandante de América.

“Está comprobado de donde partió esa versión de la traición del PCB al Che, sobre todo la ha reproducido en distintos escenarios la Central de Inteligencia Americana (CIA), responsable mayor del asesinato del Che Guevara”, dijo este sábado a Sputnik el secretario general del Partido Comunista de Bolivia, Ignacio Mendoza.

El dirigente político hizo esa declaración al referirse a los 50 años de la muerte del Che y la participación de los comunistas bolivianos en la guerrilla de Ñancahuazu en el sudeste boliviano.

El 31 de diciembre de 1966 se produjo el memorable encuentro entre el entonces secretario general del PCB, Mario Monje y el Che donde se definió la participación de ese partido en la guerrilla.

En esa entrevista en plena la selva boliviana, Monje exigiría que la “dirección político-militar de la lucha le correspondería a él mientras la revolución estaría en el ámbito boliviano” y anunciaba además su renuncia a la dirección del partido porque este “no entrará a la lucha, pero por lo menos” él lograría su “neutralidad”.

Guevara escribe detalles del encuentro en su diario de campaña y calificaría la actitud de Monje de “vacilante y acomodaticia y (que) preservaba el nombre histórico de quiénes debían ser condenados por su posición claudicante. El tiempo me daría la razón”, escribe el jefe guerrillero.

Respecto la conducción de la guerrilla, el Che dejaría claro: “El jefe militar sería yo y no aceptaba ambigüedades en esto”.

Sobre este hecho que provocó que a la postre que los comunistas sean visto como traidores del Che, Mendoza explica que el proceso de “autocrítica” que se vivió luego de la experiencia de Ñancahuazu dejó claro que la actitud de Monje fue individual y no reflejó la posición de la dirección colectiva del partido.

“El caso de Mario Monje ha sido individualizado muy claramente, eso significó una inconducta de un dirigente en esa época, en el sentido de reclamar cosas que no se habían resuelto por la dirección colectiva del partido como disputar la jefatura de un proceso político militar que ya se había definido a nivel internacional”, sostuvo el dirigente comunista.

Monje abandonó el PCB “pro soviético” a principios de los años 70 y actualmente reside en Moscú.

LUCHA ARMADA

Mendoza recordó que su partido no sólo estuvo al lado de la guerrilla del Che con sus principales cuadros políticos y militares sino que participó en experiencias anteriores dando apoyo logístico y de seguridad a movimientos armados en Perú y Argentina dos años antes de la llegada de Guevara a Bolivia.

“El partido ha tenido una experiencia conspirativa muy grande hasta el momento que se dio el estallido del foco guerrillero de 1967″, remarcó.

Asimismo, recordó que en 1970 integrantes de la juventud comunista se integraron a la guerrilla de Teoponte en el norte del departamento de La Paz lo que mostró que el PCB no descartaba la lucha armada.

A 50 años de la desaparición física del mítico guerrillero, Mendoza reivindicó su “pensamiento integral” y advirtió que rendirle tributo al Che solo por la experiencia en Ñancahuazu, “sería un reduccionismo”.

Sobre el estigma de la traición de este partido, el periodista y ex dirigente de la Juventud Comunista, Remberto Cárdenas, declaró a esta agencia que “los comunistas bolivianos, militantes del PCB, incluso actualmente son vistos con desconfianza, especialmente, por que viven acostumbrados a las medias verdades, a las mentiras, asimismo, desinformados y subinformados”.

En esa dirección añadió: “Incluso por los resultados, ahora, sería preferible que se diga que los dirigentes y militantes del PCB fueron derrotados junto con el Che y los combatientes bajo su mando”.

Para Cárdenas, la incorporación de militantes comunistas a la guerrilla de Ñancahuazu debió ser efectiva, más cuando se conoció el carácter continental de la lucha que emprendió el Che en marzo de 1967.

Este 8 de octubre en la escuela de la Higuera, a 60 kilómetros de Vallegrande en el departamento de Santa Cruz- se realizo un acto de homenaje recordando el día en que las Fuerzas Armadas Bolivianas capturaron al que se convertiría en el ícono de la revolución latinoamericana, el Che. (Sputnik)

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