CENTRO MARIANO DE AURORA Iglesia advirtió sobre existencia de “secta” en Paysandú

El centro asegura que sus integrantes reciben mensajes de Jesús, María y José que pueden “ver y oír con claridad”.
Este jueves el obispo de la Diócesis de Salto, monseñor Galimberti, firmó un comunicado en el que advierte que la organización “Centro Mariano de Aurora”, ubicado en el Camino Tierras Coloradas de Paysandú (a 100 kilómetros de la capital departamental), no tiene ningún vínculo con la Iglesia Católica.
“Usan y mezclan, a su manera, referencias y tradiciones centrales de la doctrina católica (Jesucristo, Virgen María, rezo del Rosario, Padre Pío”, pero integrantes del Centro “Casa de Redención” declararon tener “carácter filosófico, religioso y ecuménico y al mismo tiempo no seguir ninguna religión”.

En el texto Galimberti afirma que no es la primera vez que advierten sobre este grupo. “En noviembre del año 2012 emitimos un comunicado sobre la ‘Casa de Redención’ en el que ya advertíamos la confusa doctrina de este grupo religioso, por la mezcla de elementos de la tradición católica y de otras procedencias. Por lo cual, reiteramos, no existe ningún vínculo con la Iglesia Católica”.

El centro de Paysandú pertenece la asociación “Voz y Eco de la Madre Divina”. Algunos de los integrantes de ese grupo afirman tener contacto directo con Jesús y la Virgen María o San josé, que se “contactan” cuatro veces por semana. Otros reciben mensajes diarios que de Jesús, María y diferentes santos que pueden “ver y oír con claridad”.

En la página web hay una sección “Donaciones” en las que se puede aportar dinero a través de diferentes tarjetas de crédito. Además, se pueden hacer peregrinaciones a Nicaragua, Costa Rica y México, con precios que van desde 87.000 dólares hasta 136.000. Incluye traslado, estadía, y la observación de “apariciones”.

 

 

TESTIMONIO DE UNO DE LOS FIELES

Historia de las Apariciones de la Virgen María
y Cristo Jesús para hermana Lucía de Jesús


Cuando tenía entre 5 y 6 años estaba en casa con toda mi familia reunida, conversando en uno de los cuartos. En cierto momento vi, a través de una ventana de vidrio, que había una persona en la sala. Se trataba de una mujer. Miré para el cuarto y comprobé que estaban todos mis hermanos y mis padres allí; yo no conocía quien era aquella persona. Después vi que esa mujer miraba hacia el jardín, con la cabeza fuera de la ventana de vidrio, pero la ventana estaba cerrada; en ese momento me di cuenta que no era una persona física. Comencé a orar el Padre Nuestro con los ojos cerrados y cuando abrí los ojos, ella no estaba más allí.

Al otro día le conté a mi madre lo que había sucedido y ella me dijo que siempre que viera esas cosas hiciera la señal de la cruz y orase.

Después de ese día veía cosas y personas casi todo el tiempo. Al año siguiente desencarnó mi abuelo paterno y yo continué viéndolo siempre que iba a la casa de mi abuela. Cuando se lo contaba a mis primas ellas se asustaban mucho y un día una de mis tías se enojó conmigo; me dijo que yo estaba inventando mentiras para los otros niños; después de eso nunca más hablé del tema.

En ese tiempo comencé a orar permanentemente, porque sentía miedo de todo lo que veía, luego que advertí que todos tenían miedo de esas cosas. Como mis padres trabajaban todo el día y yo estudiaba en un turno diferente al de mis hermanos, había días en los que me quedaba sola en casa y lloraba y oraba toda la tarde, hasta que alguien volvía. En esos días, como sentía miedo de estar dentro de casa sola, me sentaba en el jardín y conversaba con las plantas toda la tarde y ellas me respondían, pero tampoco conté esto a nadie.

Pedí mucho a Dios para no ver más esas cosas y cuando fui creciendo fue disminuyendo bastante hasta que casi nunca las veía. Entre los 11 y los 16 años, fue un período en que mi consciencia se volcó al mundo externo, incluso no sentía atracción por las cosas espirituales. Toda mi vida escuché a mi madre hablar de la vida espiritual; ella tenía un grupo de oración, ligado a la Comunidad Figueira, que se reunía en mi casa, pero yo nunca llegué a participar.

A los 17 años, mi vida comenzó a cambiar internamente. Nada de lo que yo vivía parecía tener sentido. No quería estudiar más, no quería salir con los amigos, no tenía ganas de hablar con nadie, pero continuaba haciendo todo como siempre. Hasta que en cierto momento realmente no aguanté más vivir de aquella forma y entonces le pedí a mi madre que quería conocer Figueira, y en enero de 2009 fui por primera vez.

Pasé 10 días, en los cuales lloré todo el tiempo. La sensación que tenía era que había nacido y en algún momento de mi infancia había perdido la memoria y comenzado a vivir una vida que no era la mía, me había olvidado de Dios. En aquel momento recordé todo. Y le preguntaba a Dios: “¿Cómo es que yo pasé tanto tiempo sin acordarme de Ti? ¿Cómo pude vivir lo que viví durante tanto tiempo?

Cuando regresé a casa en Recife, Nordeste de Brasil, comencé a participar del coral ligado a Figueira. Y un día en marzo de 2009, estaba en el centro de la ciudad, cuando mi madre me llamó para que fuera a una audición pública de las charlas de Trigueirinho, que el grupo de ella estaba llevando a cabo, y yo fui.

Durante toda la audición yo oí una voz dentro de mí que decía: “Ve a Figueira ahora y entra en el Monasterio”. Esta frase se repitió durante una hora, el tiempo que duró la audición. Yo no tenía idea de lo que era el Monasterio; cuando estuve en Figueira solo vi una placa en una de las áreas, que decía “Monasterio” y nada más.

Cuando terminó la audición le conté a mi madre lo que había pasado y ella estuvo de acuerdo en ayudarme para ir a Figueira; pero cuando yo hablé con el resto de la familia y con los amigos, todos trataron de convencerme para que me quedara en Recife y por lo menos terminara el colegio. En ese momento estaba en la mitad del tercer año de la enseñanza media y en ese año haría el examen de ingreso a la universidad. Entonces decidí quedarme.

Durante ese período oraba cuando conseguía quedarme sola, era casi un secreto entre Dios y yo. Al principio de junio fui a un evento, organizado por mi padre, en el cual había muchas conferencias sobre diversos temas espirituales. Allí me encontré con una persona que había conocido en Figueira, en enero. Esa persona me contó que se estaba yendo a vivir a Figueira.

Y cuando entré en una de las charlas de ese evento, nuevamente no conseguí escuchar nada, a no ser la voz dentro de mí que decía:”Ve para Figuerira y entra en el Monasterio, y no es después, es ahora. Ya hablé una vez y si no hubiere respuesta no hablaré nunca más”.

Al terminar la charla busqué a la persona que había visto y le pregunté cuándo iría a Figueira, y ella me respondió que dentro de cinco días. En esos cinco días organicé todas las cosas, salí de la escuela y viajé, junto con esa persona, a Figueira. No comprendía bien lo que estaba haciendo, pero tenía una certeza interior muy fuerte de que debía hacerlo.

Cuando llegué a Figueira, el día 13 de junio de 2009, busqué a la persona que había dado una charla sobre el Monasterio, que era una monja coordinadora, y le pedí para hacer una experiencia de una semana en el Monasterio, llamada Vivencia Monástica. Viví esos días ya sintiendo que en aquel lugar pasaría el resto de mi vida y no había nada dentro de mí que pensase o sintiese lo contrario. El día 9 de agosto de 2009 hice los votos como aspirante.

Dentro del Monasterio la visión interna, que tenía cuando era niña, regresó. Veía situaciones durante las oraciones y charlas e incluso durante el día. En las oraciones muchas veces veía a Nuestra Señora, a veces Ella me decía algo y a veces no. Como no sabía muy bien de qué se trataba, al principio no se lo contaba a nadie.

Entonces un día conversé con Trigueirinho y le conté todo lo que había vivido cuando era niña y que había vuelto a vivir cuando ingresé al Monasterio. Él me instruyó acerca de algunas cosas y me aconsejó que buscara la ayuda del Padre Pío.

Entonces pude comprender mejor lo que sucedía, también me ayudó la hermana que coordinaba el Monasterio en esa época. En ese período viví experiencias no sólo con Nuestra Señora, sino también con el Padre Pío, después de haber pedido su asistencia. En esas experiencias no lo veía con tanta nitidez, pero oía su voz.

También dentro del Monasterio, sobre todo durante la ceremonia de comunión, empecé a tener contacto con Cristo. La mayoría de las veces oía Su voz. La primera vez que lo vi fue cuando iniciamos la contemplación del cuadro del Cristo Misericordioso. Un día a la noche, la imagen del Cristo tomó vida y comenzó a pronunciar algunas palabras que yo anotaba y entregaba siempre a la coordinadora del Monasterio.

Un día sentí que tenía que ir a la Colina de las Apariciones, en ese momento se llamaba Morro de Cristal. Subí hasta la parte más alta para conversar con Nuestra Señora. Mientras oraba, vi que Su imagen aparecía por arriba de la casa de oración y vino hacia mí. Fue la primera vez que la vi, consciente de que era María. Cuando llegó cerca no la veía con claridad, pero la oía pronunciar algunas palabras. Le pregunté qué era lo que Ella esperaba de mí. Me respondió que quería que yo supiese que Ella me acompañaba todo el tiempo en silencio, pero que yo sería la última en llegar a Sus brazos. Guardé eso en mi corazón, sin entenderlo.

Cuando en septiembre del 2011, participamos de la primera Aparición pública en la Comunidad de Figueira, para mí fue muy fuerte. No la vi ni la oí el primer día, pero la sentí en mi corazón y tenía la certeza absoluta de que Ella estaba allí. Luego, en el transcurso de las Apariciones, a veces la veía y a veces no, pero nunca escuchaba lo que Ella decía. Sentía una reverencia profunda y pasaba todo el día pensando si estaba comprendiendo que el aspecto femenino de Dios estaba llegando a nosotros.

En todas las Apariciones quería permanecer de rodillas, porque era la forma que mi cuerpo manifestaba lo que sentía. Me decía a mí misma: “no puedo estar sentada asistiendo al descenso de Dios a la Tierra como si fuese algo normal”. No siempre me quedaba arrodillada porque mi mente no me permitía que estuviese diferente de los demás hermanos allí presentes.

El día 13 de octubre de 2012, me dispuse para participar de la Aparición y comencé a conversar con Nuestra Señora. Le pedí que me ayudara a dar los pasos que necesitaba dar. Le dije que yo no esperaba ningún milagro, ni tampoco quería que me llamara para ir adelante, pero sí quería que de alguna forma Ella me mostrara que me estaba oyendo, pues yo necesitaba Su respuesta.

Cuando Fray Elías anunció el pedido de Nuestra Señora, de que otra hermana pudiese verla y oírla, mi corazón latió como nunca y parecía que un fuego subía desde las piernas pasando por todo el cuerpo. Me puse muy nerviosa y traté de pensar que sería cualquier otra persona, pero sabía que era yo.

El día 15 de octubre de 2012, día que participé de la primera Aparición, sentí un nerviosismo como si en cualquier momento me fuera a desmayar allí. Mientras oraba fui sintiendo que Nuestra Señora se aproximaba, fui siguiendo un camino hacia el Cielo, hasta que La encontré preparándose en oración para descender a la Tierra. Me senté a Su lado y oré con Ella, era como si soñara despierta.

Cuando Ella llegó, pude verla y oírla. Sentí una paz en mi corazón como nunca había sentido. Todo el nerviosismo se había ido y no pensaba en nada más, a no ser en vivir aquel momento con la Reina del Cielo y de la Tierra. Después de ese día siento en mi corazón un amor muy grande y una enorme serenidad.

Cuando pienso en Nuestra Señora retomo la paz que existe dentro de mí y salgo un poco de toda la agitación que existe hoy en el mundo y en el interior de todos nosotros. Es como si María viviese dentro de mi corazón.

Cuando el día 5 de enero de 2013, Cristo Jesús realizó la primera Aparición pública, en Aurora, también pude verlo, de la misma forma como hoy veo a la Virgen María. Y siempre que participo de las transmisiones del mensaje diario, puedo verlo y acompaño con el corazón la tarea que realiza en ese momento.

 

5 Comentarios

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  • Hola: yo creo en Dios Y la Virgen porque asi aprendi a amarlo desde chica creo y los amo
    tambien creo en todos los santos .
    hace poco que los esty viendo en Youtube y me atrae ,es todo lindo para mi me estremece
    Hablan mucho de la conciencia y aveces trato de entenderlos .
    me gustan todas las canciones que nolos conozco a veces me encuentro tarareando
    Gracias!!!!!

  • quisera saber la letra de la cancion a nuestra madre celestial,ENCONTRAR LA PUREZA ORIGINAL….PARA PODER CANTARLE CON TODO MI CORAZON.

  • HOLA NECESITO ORACIÓN POR MI Y POR MI HIJO, QUIERO SABER SI USTEDES TIENEN UN CENTRO ACÁ EN LA CIUDAD DE MÉXICO, YO NO TENGO DINERO PERO ME GUSTARÍA AYUDAR Y SER UN CONTACTO POR EL CUAL LA GENTE PUEDA RECIBIR MENSAJES Y ORACIÓN TAMBIÉN EN MÉXICO NECESITAMOS AYUDA TODO ESTÁ VOLTEADO O REVUELTO Y DIOS ES ALGO LEJANO PARA LA MAYORÍA PERO YO CREO
    GRACIAS, SEA LA VOLUNTAD DE DIOS

    LA MÚSICA ES SINCERAMENTE HERMOSA Y LAS LETRAS DE SUS CANCIONES EN VERDAD ACTUALES
    NECESITAMOS UN LUGAR DE PAZ EN MÉXICO PERO DE PERSONAS QUE REALMENTE QUIERAN SEGUIR
    LAS REGLAS DE DIOS SEGÚN LA BIBLIA, LOS 10 MANDAMIENTOS Y LOS SACRAMENTOS DE LA IGLESIA CATÓLICA Y USTEDES SON VERDADERAMENTE BUENOS PARA EL ALMA.

    DIOS LES BENDIGA NO NOS DEJES MADRE MÍA TE NECESITAMOS TODO AMÉRICA Y EL MUNDO ENTERO.
    AMÉN.

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